El Astillero

"Se escribe para llenar vacíos, para tomarse desquites contra la realidad, contra las circunstancias."

-Mario Vargas Llosa-



Espirituales asesinos




Por: Jóse Hernández “Jó C”

Nov/30/2012


Hace un tiempo atrás escuché a un misionero (o mejor dicho: inversionista), que jamás pagaría a un músico para servir a Dios, ya que éste es un trabajo gratuito.

Es fácil hablar y decir esto cuando sabes que te pagan CASA, INMOBILIARIO, CARRO, COMBUSTIBLE, COLEGIATURA DE TUS HIJOS (en la escuela más cara de Managua) Y DARTE UNOS LUJITOS DE TENER 4 TELÉFONOS CELULARES (el más barato de US$ 800.00); así cualquiera se llena la boca de conceptos absurdos anti-bíblicos diciendo que hacen la obra con amor y voluntad. Hipócrita! Se tragan el camello y cuelan el mosquito. Sinvergüenza vividor

Luego escuché a un pobre seguidor doble cara, también —inversionista—, que decía que: él no recibía ni un solo dólar por estar en este país sirviendo a Dios, y que él comía de lo que Dios se compadecía. Dios no es miserable como ustedes, porque él no humilla dando un banano y una mandarina. Cuando claro está, que sus desayunos son en LA CASA DE CAFÉ y rompiendo un billete de diez córdobas insinuando que para él no es importante el dinero —por qué no rompe uno de US$ 100.00— o pagando la voluntad de un abogado, dándole 3 tajadas de mango como almuerzo, cuando se sabe que de continuo que  visita TIP TOP; también dándoles una bolsa con mangos sucios a su banda musical de refrigerio mientras el cena en cualquier FOOD COURT. He visto misioneros caminar miles de millas para predicar la palabra de Dios mientras a estos los ven en TOYOTONAS, tontos que quieren cambiar la cultura de nuestro país y adaptarlas a sus beneficios.

Los astutos se aprovechan del nicaragüense con labia superficial que te endulza el oído presentándote proyectos con gran hipérbole para tocar tu bolsa, lucrándose detrás de un púlpito. Engañosos, mentirosos, hacedores de maldad, altivos, mediocres, falsos de identidad, oscuros, avaros, ambiciosos, arribistas, opacadores de perdición e inmundicia; que vuelven y tragan el camello y cuelan el mosquito. Desenfrenados, codiciosos, impulsivos, agresivos, cobardes. ESPIRITUALES ASESINOS!!!!

Y tengo muchas respuestas a tus preguntas e inquietudes.

  • -      Los músicos se preparan académicamente para ser profesionales.
  • -      Invierten tiempo y dinero para lograr sus títulos.
  •     Pagan conservatorios igual que cualquier universitario.
  • -      Obtienen maestrías.
  • -      Y muchas cosas más…


Si nos basamos bíblicamente números capítulo 18  y el versículo 31 te lo dice claro: se recibirá remuneración por el ministerio en el tabernáculo. Aplícalo a la actualidad!

Y digo todo esto por tu pensar. MENCIONEN 4 IGLESIAS EN NICARAGUA QUE PAGUEN MÚSICOS! ¡Qué ignorante eres! Te mencionaré 4 de muchas:
-      HOSANNA (PAGA Y TIENE CALIDAD DE MÚSICA)
-      RÍOS DE AGUA VIVA (MÚSICOS FIELES)
-      IGLESIA VERBO (MUSICOS A TIEMPO COMPLETOS)
-      CDMG (TUVISTE QUE PAGARLES PARA NO QUEDARTE SOLO)

¡Qué irónico! Tú que no creías en esto, ahora lo haces. Ja, ja, ja.

Me das risa, porque gracias a vos ahora ya tengo respuesta a cualquier ignorante que no quiera pagarles a los músicos por sus servicios.

Qué pensaste, que sólo tú podías comer del altar y vivir de él.

Mentiroso engañoso que pones a dudar las creencias de muchos y que apartas el interés de algunas personas de querer buscar a Cristo para cambiar sus vidas, tú sabes bien de quién te hablo en específico. Hablo por mi sangre y por el daño que causaste en un ser querido mío, que gracias a tu malévolo testimonio hoy se pierde en la inmundicia y se expresa mal de los pastores cristianos.

Solamente te puedo aplicar SAN LUCAS 17:

Imposible es que no vengan tropiezos pero ¡!!! AY DE AQUEL POR QUIEN VIENEN, mejor fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.

De no ser porque se vive por misericordia de Dios quizás yo habría de tomar justicia con mis propias manos.

Mateo 23-27: ¡Ay de vosotros fariseos hipócritas porque son semejantes a sepulcros blanqueados que por fuera, a la verdad os mostráis hermoso, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

No sigas aparentando santidad porque tarde o temprano todos sabrán quien eres en verdad...

Y para todo aquel que quiera defenderles solo les digo que, creí en estas personas como guías espirituales y solo recibí ofensas y desprecios e humillación.

Me llevé la decepción más grande con ellos, los busqué cuando mi vida pasaba tormento y me encontré con: MENTIROSOS ENGAÑOSOS QUE TIENEN VENENO EN LA LENGUA, ESPIRITUALES ASESINOS!!!!!!!

ME DESPIDO POR AHORA Y ACLARO QUE NO ME INSPIRO CALVINO, SIMPLEMENTE ES LO QUE PIENSO.

DE LA ABUNDANCIA DEL CORAZON HABLA LA BOCA.
DE LA ABUNDANCIA DE LA BOCA DE USTEDES HABLA MI CORAZON!!!!

ATT: JO C

Padre Rico y Padre Pobre

Portada de la revista, ETHOS Magazine.



Byron Rostran Argeñal

Reseña publicada en ETHOS MAGAZINE, Edición Nº2, noviembre 2012.


Nov/20/2012.

¿Quién no quiere ser rico? o ¿Quién no desea tener solvencia económica y así poder enfrentar tiempos de escases? Este libro vino a mí en una época donde me planteaba diferentes interrogantes en cuanto a mi dinero y sobre todo, lo que debía hacer con él. Me preguntaba, cómo es que hay tanta gente emprendedora que con solo poner en marcha una idea logra tener éxito. ¿Qué hace la diferencia?

Padre Rico y Padre Pobre,  es un libro sumamente estimulante en este aspecto. Escrito por Robert Kiyosaki y Sharon Lechter. Evoca la libertad financiera a través de la inversión. Después de leerlo, quedé más seguro que todos tenemos un genio financiero dentro, es cuestión de despertarlo. Muchas son las razones que alientan al cambio. El simple hecho de que no tenga dinero o lo suficiente, no es excusa para no aprender. Pero, la elección de qué hacemos con nuestro tiempo, nuestro dinero, y qué ponemos dentro de nuestras cabezas, es una elección que todos efectuamos a diario. Ese pensamiento: El poder de elegir. Elegir si quiero ser rico o no.

Entonces ¿Yo lo decido? Este libro plantea una serie de lecciones que puedo resumir en estos puntos, no viéndolo como una fórmula mágica, sino como experiencias prácticas de personas que lo han logrado y lo más importante, lo siguen logrando.

LECCION I: Los ricos no trabajan por el dinero. Es el miedo lo que nos mantiene en nuestros trabajos. El miedo de no pagar nuestras cuentas. El miedo a ser despedido. El miedo a no tener suficiente dinero. El miedo a comenzar de nuevo. Ese es el precio de estudiar, tenemos una profesión u oficio, y luego ponernos a trabajar por el dinero. La mayoría de las personas nos convertimos en esclavos del dinero.

Es humano tener un precio y ese precio se rige por estas emociones. Esto me dice que, por lo general, trabajamos duro por poco, colgados de la ilusión de la seguridad de un trabajo, esperando con agrado las vacaciones anuales, y una pensión luego de ser jubilados.
         El proceso de aprender a que el dinero trabaje por nosotros empieza con decirnos la verdad, de cómo nos sentimos, no dejar que los sentimientos se impongan porque estos no nos dejarán pensar y dominar el miedo y el deseo de emprender o invertir en algo. A veces creo que esta es la  lección más importante, ya que empieza viendo todo diferente a como estábamos acostumbrado a verlo.

LECCION 2: Entender las finanzas. Es muy importante saber bien qué son las finanzas. Si deseamos ser ricos es necesario saberlo. Aunque puede sonar absurdamente simple, la mayoría de la gente no tiene ni idea de su profundo alcance. Muchas personas luchan financieramente porque desconocen la diferencia entre una inversión y una obligación. Las personas ricas invierten para producir, los pobres adquieren obligaciones —gastos—.

LECCION 3: Ocúpese de su propio negocio. Como empleados  pasamos toda nuestra vida trabajando para otros y terminamos sin tener nada al finalizar la vida. Estudiamos desde niños porque queremos convertirnos en profesionales en la carrera que elegimos. Esta capacitación nos habilita para ingresar a la fuerza laboral y trabajar por el dinero.

Pero al dejar que el dinero trabaje por nosotros, es, empezar en  inversiones pequeñas, ver donde podemos invertir para producir. Y lo más importante es tener la mira en inversiones que nos gusten, que amemos. Porque el  riesgo siempre disminuye si amamos en lo que invertimos.

LECCION 4: Los ricos inventan el dinero. El miedo excesivo y la duda acerca de uno mismo, son los más grandes detractores del genio personal. No sé si lo han visto, pero a menudo no es el inteligente el que va adelante, sino el osado. El genio financiero de cada persona requiere tanto de conocimiento técnico como de coraje. Si el miedo es demasiado fuerte, el genio se anula.

La gente que evita el fracaso también evita el éxito.


LECCIÓN 5: Trabaje para aprender y no por el dinero. Hay un gran valor en aprender a liderar hombres en situaciones peligrosas. Liderazgo es lo próximo que se necesita aprender. Si no somos buenos líderes posiblemente nos pegarán un disparo por la espalda, igual que sucede en los negocios. Esto me recordó la primera vez que estuve a cargo de todo un personal, tenía que lidiar con diferentes situaciones con las que nunca había enfrentado. Y no fue hasta que lo vi como una gran oportunidad para superar el miedo al fracaso y al rechazo, que es la razón principal por la que no superamos.

Así que resumiendo: Miedo, Pesimismo, Conformismo, Malos hábitos, Arrogancia, son los obstáculos que detienen nuestro éxito. Uno debe elegir todo, incluso lo que pensamos y hasta los amigos que nos rodean. El punto es aprender de todos ellos. No hay que escuchar a la gente pobre o temerosa, porque cuando se trata de inversiones te dicen que algo no funcionará.

Domine una fórmula y luego aprenda una nueva. Es el poder de aprender rápidamente. No estancarse en una sola idea. Si no tomamos clases que nos permitan obtener conocimiento y estar actualizado, no avanzaremos.

Nacer

“Dante Pensando” (1887) de Auguste Rodin


Oct/26/2012

Morir en el intento, seguir, permanecer y acaecer. Anonimato total, la frustración por no ver más, sentir que nunca llegarás hasta el final yo sé que hay más.
Impaciencia tengo, demencia lo que me distrae —esperanza, fuerza continua, fe, dolor, amor, nacer—.

Presente siente el latir más fuerte, transformación, igualdad, conocimiento, vida, trascendencia eterna, uniforme, pensamientos, decisiones, sentimientos, desencuentros, realidades, seguridad, encuentro perfecto —esperanza, fuerza continua, fe, dolor, amor, nacer—.

         He vuelto a creer, he vuelto a vivir, he vuelto sentir, he vuelto a nacer y ver de nuevo el sol nacer.

Tercer aniversario: El Astillero


desde hace tres aÑos | 2009-2012
Aniversario: El Astillero


BYRON ROSTRAN ARGEÑAL 19 OCT 2012

Un 19 de octubre de 2009 decidí crear un blog, no tengo la menor idea qué fue lo que me motivó hacerlo. A lo mejor el deseo absurdo de expresarme de otra forma y poder compartirlo con alguien; a lo mejor el leer tanto causa este efecto secundario. O tal vez en lugar de gritar, simplemente prefería escribir. No tenía claro lo que quería hacer pero digamos, “el ánimo”, estaba saltándome. De algo que sí estaba seguro era en el nombre: El Astillero. Sin duda influenciado por la novela del uruguayo Juan Carlos Onetti publicada en 1961.

“Pensaba ofrecerle un puesto en el astillero, una posición tentadora y firme, algo capaz de retener… un cargo y un porvenir que superaran las propuestas…”

Me sentí desde el inicio tentado por los escritos de opinión; también quería tomar nota sobre política —algo no muy honesto que digamos—, literatura, por supuesto y sobre todo, cualquier cosa que pudiera pasar a mí o en el alrededor. Todo lo que leía o miraba era pensado para el blog.

A lo largo de estos tres años me ha sucedido cada cosa que de alguna manera creo que merece tener registro:

Pasé por dos operaciones complicadísimas, hospitalizaciones, tres trabajos, volví a enamorarme y volví a sufrir por amor, fui jefe de todo un personal por primera vez, conocí muchas personalidades nacionales y extranjeras, leí como loco, creo que salí como en un millón de fotografías, me asaltaron, Messi no metió ningún gol en el mundial de futbol, la muerte del rey del pop, volvió a ganar las elecciones el comandante Daniel Ortega, me involucré más en la cultura —por así decirlo—, vi publicados algunos de mis escritos y reseñas en diferentes medios, mi madre se rompió la pierna, aprendí a caminar de nuevo, salí en televisión, mi segunda sobrina empezó a estudiar, un infarto de mi padre, organicé todo un evento musical, vi ángeles, casi me caso, Adriana Dorn representó a Nicaragua en Miss Universo que me pareció muy linda, muchas muertes de amigos, innumerables bodas, por fin le dieron el premio Nóbel a Vargas Llosa, tuve en un tiempo lleno de stress, seguí tocando la batería, compré varias cosas que creí necesarias, regalé otro montón, viví solo, aprendí a ser mas paciente, viajé por todo mi país, me decepcioné más de la gente, entre otras cosas…

El Astillero, de diferentes maneras ha sido una escapatoria de todo este suspiro y desesperación irreal, no es que sea siempre así, pero lo es. Ha sido la manera personal de poder ser honesto, así a secas. He tenido la dicha también de tener colaboraciones de grandes amigos que por falta de tiempo no han podido seguir, pero por lo cual me siento orgulloso de haber podido publicarles algún post.

En muchos momentos el blog se llenó de telarañas y escombros corrosivos, eso, por haberlo abandonado. Casi no escribía o quizás estuve desmotivado. Tener un blog es así como tener una relación, debes cuidarla y cultivarla. Pero tuve que aprender a ser más constante, que aunque siempre estoy tratando de escribir y tengo mucho material en las carpetas amarillas de mi laptop, no siempre quería verlos publicado. A veces el estado de ánimo es ridículo.

Me sorprende ver las estadísticas de algunas entradas, unas con más de 1000 visitas, tomando en cuenta que es un blog personal y no muy completo que digamos, me parece alucinante que lo visiten gente de otros países —44 diferentes países—. Me han escrito hasta de Rusia —en español—, diciéndome que han leído algún artículo que les ha gustado o que algo les llamó la atención. Eso creo que me agrada.

 Espero poder seguir publicando y mejorando, quizás sí, quizás no, quizás un día simplemente no pueda mas lo cierre y ya —mi madre me ha recomendado que recopile todos o los mejores escritos para un libro—. Quizás un día  lo haga o tal vez no sepa qué hacer cuando los tenga todos juntos. O a lo mejor solo tome una lancha y me baje donde me guste.

"El inmóvil movimiento del cielo" de Luis Báez.



Luis Báez, Managua, 1986. Narrador, autor del libro de relatos El patio de los murciélagos (2010).

Ha publicado en medios y revistas como Carátula, revista cultural centroamericana; Revistasoma.net, revista Soul Lotus y Nuevo Amanecer Cultural, entre otros. Cursó estudios de Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Bellas Artes Rodrigo Peñalba, y estudios de Filosofía en la Universidad Centroamericana (UCA), de Managua.

Ha participado en talleres literarios, de guion cinematográfico y de ilustración. Es coordinador del Proyecto Soma y de su Fondo Editorial.

Actualmente presenta su novela por capítulos, puedes leerla y seguirla:  


Volviendo con mi ex

Extracto de "Boda" del pintor
nicaragüense Victor Aguilar.



algo que me contó un amigo | algo que hace una amiga
Volviendo con mi ex

BYRON ROSTRAN ARGEÑAL        08 OCT 2012

Sí, debo admitirlo, es un título muy a comedia romántica, esas que son vistas a masas, donde la historia se basa en la discusión de una pareja o todo lo malo que éstas se han llevado en sus últimos años, entre discusiones y ofensas. Al final se dan cuenta que son el uno para el otro y deciden empezar de nuevo.
La semana pasada hablé con un buen amigo que hasta donde lo dejé, estaba felizmente casado, aparentemente todo estaba a flor de piel con ella, desde que se juraron amor eterno con un “” en el altar, entre fotos y sonrisas. Pero ahora, me decía: <me estoy separando de mi esposa>, argumentaba que ahora ya no era nada compatible con ella, su situación era algo irreconciliable. El hecho es que, ya no estaban juntos, recalcándome <ni loco vuelvo con ella>.
Eso me hizo pensar que en años anteriores yo tuve una relación un tanto enfermiza, donde después de un año de amor, algo murió, se volvió algo así como una relación apegada a los compromisos: volvíamos, terminábamos, creábamos nuevas esperanzas, no sentíamos nada, nacían nuevos intentos, nos jurábamos un nuevo amor, pero ni sabíamos que era esa palabra, (no sabiendo que eso era un estilo de vida y no simplemente una palabra de cuatro letras). Todos esos intentos no eran más que hojas marchitas queriéndose pegar en un árbol. Ida y vuelta, empezar y terminar, un fastidio total. Por supuesto no funcionó y todo se acabó. Aprendí algo muy importante: si algo muere en mi vida, nunca tratar de resucitarlo.
Friedrich Nietzsche dijo alguna vez que: “hay siempre algo de locura en el amor; pero siempre hay algo de razón en la locura” Sin duda alguna el amor es locura total, hay de aquellos que no lo sientan porque de seguro se enfrentarán a un amor prefabricado y absolutamente monótono. Pero aún así, tiene que haber un sentido común. Los que han amado y fracaso alguna vez, me entienden. Los actos nos definen, aunque estemos en un estado de sinestesia.
Mientras le daba vuelta a esa conversación, recordé a una amiga mía, ella recién volvió con su ex por cuarta o quinta vez. Pensar en ella me daba mucha risa y decepción, porque siempre me argumenta cuando le pregunto sobre el tema: <nos estamos dando un tiempo> ó <ya lo nuestro no funciona> ó <somos muy diferentes>, pero ahí estaba volviendo con él. Sin duda ella es alguien que no sabe lo que quiere —creo—, o es alguien que no quiere estar sola, y por temporadas vuelve con su ahora: amor. “Mejor lo viejo conocido, que lo nuevo por conocer.”
Vivir consiste en crear futuros recuerdos, pero a veces no queremos soltar esos recuerdos o peor aún, dejar de vivir en ellos. Esas relaciones que no nos hacen bien, que no nos hacen evolucionar.
El enamorarse es de las cosas buenas que te pasan, porque, ¿qué sentido tiene estar con alguien, si no te cambia la vida?
<Ni loco vuelvo con ella>, me insistía.
Tomar decisiones a veces cuesta, porque uno sabe que van a doler. Pero acaso las mejores decisiones son aquellas en las que nos damos cuenta de las cosas que no nos gustan y no tanto las que nos gustan. O a lo mejor descubriendo lo primero encontramos lo segundo.

Lector urbano



ENTRE FITZGERALD Y LOS TAMALES | BUSES DE MANAGUA
Lector urbano

BYRON ROSTRAN ARGEÑAL 27 SEPT 2012


Nunca entendí mejor una frase que había escuchado en tantas ocasiones a diferentes escritores o a los acérrimos lectores con los que hablaba, esos devoradores de libros empedernidos. A lo mejor más que una frase dicha era una expresión o una experiencia, la cual yo no la había vivido. La formulación no recuerdo, pero cuyo sentido viene a ser algo así: uno puede viajar a otros mundos o desconectarse cuando lee alguna historia. Yo deseaba sentir eso pero la verdad, no podía, necesitaba de mucho silencio de mucha concentración y espacio —mi espacio—. No quería a nadie a mí alrededor ni  a un centímetro a la redonda.
No fue hasta que hace unos años, digamos, tampoco recuerdo haber marcado alguna fecha de partida cuando ese visitante empezó a acompañarme, y, desde ese momento impreciso no me ha dejado en cualquier lectura que he podido emprender. Estando en alguna banca olvidada rodeada de extrema paz o en un Mall lleno de gente bulliciosa y hambrienta o cerca de sala de mi casa mientras miran el cajón televisivo lleno de noticias de macheteados, asaltados y violados. En mi caso no fue hasta cuando me tocó viajar diariamente en los buses urbanos de la capital Managua, todas las mañanas, eso, para llegar a mi lugar de trabajo. Tampoco recuerdo que trabajo tenía entonces o a lo mejor sí, pero yo creo pensar en ese tiempo como el de las lecturas matutinas.
Antes que pudiera movilizarme en otros medios, digamos un vehículo o usar los servicios de algún taxista, que por cierto siempre me tocaba ir al lado de uno muy particular: vulgar y mal hablado, uno que empezaba contándome toda su vida, sus quejas, sus conquistas, sus deudas, como si a mí me importara o como si hubiera mostrado algún interés en conocerlo, de hecho mi rostro siempre era el mismo: inexpresivo y de poca habla —si, ajá, es cierto, eso creo, tal vez—. Lo menos que quería en ese momento era saber de él. Yo estaba en otra cosa, mi mente estaba más interesada en llegar donde mi cuerpo se había propuesto en llegar. Pero como decía, antes de eso, la ruta 106 era mi carrusel, llevándome por lugares inimaginables.
Siempre sentado en la segunda fila de sillas al contrario del conductor, nunca de pie porque la abordaba desde la terminal —o desde la inicial—. Con un libro en la mano, lo intenté, ya que el viaje duraba exactamente una hora. Música a tope, depende del chofer que me tocara así variaban los gustos musicales. Desde los ya desaparecidos Bukis♪ ¿cómo fui a enamorarme de ti…? o al muy prixiado pandilleresco Reguetón.
Entre albañiles, empleadas, maestros, vigilantes, meseras, estudiantes, policías, mercaderas, incluso prostitutas y borrachos; olores desagradables: sudor, mal aliento, pedos, comida, sajino, popó —principalmente de gatos y perros—; es que yo abría maravillosos libros que empezaron a llevarme a lugares y a desconéctame de mi entorno. En esa época pasaron grandes títulos por mis manos y sonreía en pensar, mientras un tamal con una mochila vacía de escudo metía las manos en la cartera de una señora ingenua y le robaba algo, es que de pronto yo me encontraba en las grandes fiestas —imaginándome o viviendo—  que brindaba Jay Gastby en su mansión junto a la costa este, todo por el amor de Daisy. Yo era un asistente más en esas noches de lujo o a lo mejor un amigo cercano como Carraway, por ejemplo.
Creo haber desarrollado incluso el arte de poder descifrar quien era cada persona que subía, de donde venía o que era lo que estaba pasando. No importaba lo que pudiera ocurrir a mi alrededor, no me daba cuenta o quizás sí, pero era como si en ese instante mientras duraba el viaje yo era un elemento meramente decorativo en esa lata de carne humana que se estrujaba más y más en cada parada.

Lluvia: Guillermo Obando Corrales

Fotografía de Tony Rocco (Colombia) "Niña en la Iglesia de San Antonio"


Autor: Guillermo Obando Corrales (Nicaragua)


Al entrar al templo el hombre sintió un alfilerazo sobre su cabeza, y un empuje inminente lo llevó de la mano como una máquina inquisitoria arrastrándolo hacia un pozo.
Vacía y tenebrosa (no más un coágulo de luz que caía del techo), la capilla aguardaba a una señora y su nieta, las cuales oraban con fervor cristiano, mientras que el cura permanecía encerrado en el confesionario.
La iglesia olía a incienso y a productos de limpieza; a través de sus  paredes huecas, se dejaba venir un viento que, desde afuera, traía en acordeones polvo y zacate, rondando una especie de átomo circular por el jardín.
El hombre se sentó en uno de los últimos bancos de caoba puesto a la par de la cortina extensa del Altísimo; vestía de una manera caótica la sotana de San Pancho, un escapulario sobre su diminuta cabeza; después de pesquisar su entorno, movió su escuálido cuerpo de un lado para otro; alzó los brazos en señal de alabanza como los evangélicos, y en su pantalón relucía la figura de un objeto;  entonces se puso de rodillas de inmediato, la cabeza hundida entre las manos como si le pesara o estuviera presintiendo los síntomas de alguna enfermedad.
Las campanadas anunciaban ya la misa. Las confesiones del padre cedían. Y, dentro de aquel sistema de tilines, una correntada de agua se extendió progresivamente sobre el lugar en donde el hombre se inclinaba; un hilo débil que se hacía una corriente a medida que la gravedad lo empujaba donde la nieta y su abuela, quienes rezaban con los ojos cerrados, con infinita devoción.
De pronto la niña dejó de rezar y se dirigió al confesionario. El agua, que ahora se veía de un amarillo miel-oscuro, llegaba hasta el altar mayor.
—Padre, padrecito —dijo con una sonrisa la niña—. Un pipito se está orinando en la iglesia.
El cura la ignoró y la niña volvió a acomodarse a una distancia un poco larga de donde el hombre seguía orinándose como caballo.
La abuelita, tras ver que el padre no accedía al llamado, dijo en tono altanero:
—¡Oiga!, ¿y es que usté está sorbete? Padre, ¡aquí se están meando en la casa del Señor!
 El párroco cerró la puerta de la garita, se fijó en todo el líquido que le mojaba los pies, y gritó palabras confusas al aire. Aquel hombre meón, parecía estar hipnotizado por el chorro de orina que le salía de entre la ingle; soltó una carcajada a los vientos de la iglesia, y los ecos pegaron a la inmensa figura del Cristo resucitado.
Después de varios minutos en silencio, el hombre sacó de su bolsillo una navaja de doble filo y corrió hacia una estatua de San Miguel, cortándole a esta la cabeza en pedazos informes. Los tucos de yeso eran como hormigas dispersas por el suelo de la iglesia recorriendo la vereda de sus vidas. El padre y las dos mujeres miraron incrédulos la escena: el hombre corría en redondel por todo el templo pasando su cuchillo por cada uno de los santos que se veían muy indefensos, con los ojos recalcitrantes y llenos de fuego.
—¡Ayúdeme  —dijo ahora el padre a la viejita—. Este hombre nos va a dañar la casa de Dios  —y se persignó tres veces seguida, los ojos subordinados ante el cuerpo inerte de San Judas Tadeo, que los veía con mirada de ciego.
La abuela corrió junto al padre que de inmediato fue a la casa cural, y trajo un bate de béisbol. Queriendo estos pillar los movimientos en zigzag del hombre, se olvidaron de la niña, quien oculta en un limosnero, gritaba: ¡tengo miiiiedo! Aunque nadie quería notarlo, el hombre estaba a tres centímetros de la niña, y le señalaba la cara como diciéndole no hagás nada niñá, aquí estoy yo para cuidarte. Afuera, una hondonada de relámpagos chillaba con gritos de bebé.
La abuela y el padre miraban absortos el cuerpo del hombre. Las manos tomadas a sí mismas, los ojos inclinados en el deseo de involuntariedad. Llegó un momento en que el hombre se acercó tanto a la niña (besaba sus pies, desnudándola con la vista completa, susurrándole algo ininteligible) que esta lo miró por segundos paralizada.
—Hay un lugar bonito para los dos, vamonós —dijo el hombre, y en la boca tenía un borbollón de saliva espesa que le brotaba en cada mejilla.
La niña fue a su lado, y le besó las manos. Cada movimiento del hombre era percibido ante la malicia de besar su cuello, acariciarle las manitos, y entorpecerle el vientre. La abuela era retraída por el padre. No es hora, dijo este, por algo está pasando esto, evitemos las desgracias. El tipo desnudó a la niña. Inclinó sus piernas, y la niña confirió. Esa es la misericordia de Dios, dijo el hombre, hazlo de esa manera, tan suave, tan tierna ella; de repente, la abuela logró zafarse del padre, y con las dos manos le daba a aquel hombre, dejándole la huella dactilar en la cara; el padre corrió, y se escondió tras un santo; el hombre apartó de un cuchillazo en el torso a la señora, y siguió con la niña.
Luego de varios minutos, la abuela despertó; pudo ver al hombre hablando con la niña. Pensó en hacer cualquier cosa: matar a aquel desgraciado fuera como fuera. El padre se había ido; la señora revisó cada dormitorio. En medio de la angustia que se tenía, decidió ir donde el hombre. Lo enfrentó, agarró el bate caído, y le comenzó a dar palo. El hombre la invistió de sendos golpes en la cara y, mientras terminaba de matarla, la niña reía a carcajadas.
—¡El señor las bendiga! ¡Todo está hecho! —dijo el hombre.
Dominus benedicat te. Omnia fecit —dijo el padre, saliendo de su escondite, y se rio extrañamente, pero era una risa frustrada, entre risa y lloriqueo a la vez.
El hombre salió corriendo, alcanzó la entrada, e innumerables gotas lo hicieron desaparecer del ambiente. La niña, en cambio, quedándose inmóvil, se imaginó al hombre durmiendo como un niño indefenso, a la par de muchos angelitos sonrientes, inclinando su espalda a 45 grados. La abuela tenía los ojos abiertos, y de estos brotaba un aire seco, casi visible.

Viviendo a treguas

      "Gritos en el laberinto" de la pintora Cora Liliana González (Argentina)



BYRON ROSTRAN ARGEÑAL

La vida es tonta ó peor aún, los tontos somos nosotros al no poder adaptarnos a todo aquello que nos rodea (el medio, las circunstancias, el entorno). Si hay que poner culpables: todos lo somos. Aunque creemos o hemos creído que podemos, la verdad es que, no hemos sido capaces de hacerlo.

Esta vida me parece tan dispareja desde donde la mire, y, ¿tiene que ser igual para todos? Cada mañana me doy cuenta de esa verdad y en cada punto por donde transito la realidad en la calles me lo revela. No sé si, lo que miro realmente me molesta, me duele o me hace ser más indiferente al dolor de los demás. Siempre nos estamos comparando con el que tiene más para sentirnos después una basura. Siempre nos estamos quejando de nuestra condición, porque, ¿quién nos defenderá?

Hace unos días atrás murió un gran señor que tuve la dicha de conocerlo en el hospital —el lugar donde se conoce el verdadero carácter de las personas— un arquitecto y docente universitario muy reconocido. Venía luchando contra el cáncer por casi un año, y, este principio del mes de julio no pudo más. Poco a poco se vino desvaneciendo, como cuando la neblina se disipa y todo es claridad. Es que unos mueren y a otros se les da una nueva oportunidad de vivir. Unos luchan y otros ni intenciones tienen de luchar. ¿Qué, aún no lo entiendes?

Estoy harto de escuchar las terribles quejas que existen en nuestra sociedad: la casada desea estar soltera, el soltero sumamente preocupado por casarse, al que desea hijos no puede tenerlos, y la tierrosa o terrosa  de la calle pariendo como loca. El hombre se mide por cuantas veces la ha metido y las mujeres por cuantas veces ha sufrido, que estúpido. Me molesta más aún el ver gente que tiene hijos —que al fin y al cabo nunca los quiso— y ahora ni puede mantenerlos, no previó en su cerebro que algún maldito día tendrían que llevarlos al médico. Igualmente me parece aún mas imposible como hay padres que llevan a sus recién nacidos en esos buses que parecen latas de sardinas pero con carne humana dentro, no pudiendo ni si quiera llevarlos dignamente en un jodido taxi conducido por algún analfabeta conductor.

La vida es así y yo soy un tonto queriéndola entender, cuando en el fondo se que no podré. Nos preocupamos por cosas tan superficiales, mismas que nosotros hemos creado. Solo aquel que ha pasado por situaciones extremas, es la persona que tiene una mejor perspectiva de vivir o de seguir viviendo a treguas con esta o en esta vida.

A veces me siento como un pequeño y diminuto gato encerrado en una oficina, sin saber cómo llegué ahí o como aparecí, si es que llegué o simplemente aparecí, —cabe también la posibilidad que sea mi sueño recurrente flotando en mi subconsciente—. Un gato intentando salir, sabiendo que afuera le espera una mejor vida, un mejor ambiente, su ambiente. Sopesando todas las posibilidades de escaparse de ese lugar. Esa idea me mantiene adrenalizado. Pero cuando estoy —o el gato— a punto de salir y ser libre emancipándome de todo yugo, me detengo frente a la salida y me preguntó el por qué quiero ahora salir, del cómo llegué ahí y del por qué quiero hacer lo que quería hacer.

Como diría algún hipotético rey extraterrestre: somos unos pequeños e ilusos mortales tan necesitados de amor, que a la vez, ese amor, nos cuesta tanto expresarlo. Sufriendo por cosas que nunca cambiaremos, viendo morir de hambre o de alguna de las múltiples enfermedades a muchas personas. Sufriendo por el que no nos quiso o porque hemos querido demasiado. Queriendo más cuando ni sabemos lo que queremos. Teniendo sueños irrealizables pero que aun así nos mantienen vivos.
Aun con toda esta ¿insatisfacción?, solo pienso en que, existe una vida, una sola y verdadera vida, la cual quiero vivir. Me mantengo a la expectativa de lo que me pueda pasar, sea bueno o malo. Ahora que medio entiendo que debo respirar un aliento a la vez, aunque inevitablemente cada día me convierta más en un insatisfecho. Y a la larga solo así es que se puede vivir.

La provocación o reflexión del Premio Nóbel.


Ago/16/2012


El nuevo libro del Premio Nóbel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, “La civilización del espectáculo” (Alfaguara, 2012)

Nuestra época, conforme a la inflexible presión de la cultura dominante, que privilegia el ingenio sobre la inteligencia, las imágenes sobre las ideas, el humor sobre la gravedad, la banalidad sobre lo profundo y lo frívolo sobre lo serio.


Un rescate de Dostoievski


Ago/15/2012

Me gustaron mucho estas líneas que las leí en la novela de GUSTAW HERLING-GRUDZI ´NSKI, “Un mundo aparte”


Allí existía un mundo aparte que no se parecía
ya en nada al otro, con sus propias leyes, sus ropas,
reglas y costumbres, y una casa muerta en
vida, una vida como en lugar alguno, y gentes
singulares. Ese rinconcillo tan especial es el que
me propongo describir.

                               Dostoievski, Apuntes de la casa muerta

Visitas dede Octubre/19/2009

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